domingo, 8 de julio de 2007

Maldito reloj




El tiempo pasa, y pasa lentamente.

Cada minuto es una agonía, es la agonía de la espera.

¿Qué espero?

Te espero a ti, tenemos una guerra que pelear y tú no das señal de vida.

¿Dónde estas? ¿Por qué te demoras tanto?

Ahora por tu culpa tengo un nuevo enemigo: maldito reloj.

Estas ahí, burlando te de mi. Tú crees que no me doy cuenta, pero te demoras a propósito. Eres un maldito sádico. Te demoras de manera cruel. Te burlas de mi.

Es una verdadera tortura.

Muchas veces la anticipación es más grande que la verdadera acción.

La anticipación es un proceso que tiene una lógica de acción bastante simple: es acumulativa.

Mientras más tiempo pasa, más crece la anticipación.

Y aquí comienza lo maldito. Tu mente se alía con el reloj y causa una paranoia temporal (irónicamente el reloj te causa algo “temporal”). Ahora un vistazo al proceso propio de esta paranoia.

Los pensamientos son controlados por ti. Te estas mentalizando. Todo está bajo control.

Todo ocurre como tú lo esperas, todo ocurre como tú lo planeas. Tu imaginación amplifica lo bueno y con eso te llenas de confianza. Tu imagen de ti mismo esta magnificada de manera irrealista. Eres tu propio héroe y si sigues así serás tu propio Dios. Y continúas pensando y magnificándote. Todo va bien. Subes y subes. Estas en la cima y conforme pasa el tiempo sigues imaginando lo mejor, el mejor escenario posible.

Todo va bien.

Pero el mundo no es así. La vida no es así.

En pleno epítome de tus pensamientos aparece un pequeño mal pensamiento. Nada especial. Sólo la sombra de un pensamiento negativo, algo pequeño.

Ese es el comienzo del fin.

Ese pensamiento empieza a inundar tu mete y se reproduce de manera exponencial. Y con el y en pleno proceso de mitosis exponencial de ese pensamiento aparece otro más grande y que se propaga de manera más rápida aún.

Ahí lo tienes. Tu propio cáncer. Es un cáncer intangible, pero más mortal que su homologo físico.

El pensamiento se esparce a una velocidad que te impresiona, intentas defenderte, después de todo es tú mente y tu tienes control absoluto de ella ¿o no?.

NO!!

No tienes el control, tu mente te tiene controlado, por más que intentas recapacitar y volver a mentalizarte, sugestionarte, controlarte, dominarte… nada funciona, ya caite en las manos de esa fatídica alianza entre el reloj y tu mente cancerosa de malos pensamientos.

Esa batalla la perdiste. Te han sitiado. No hay escapatoria. Lo sabes, por lo tanto haces lo único que puedes hacer: te rindes y continúas hundiéndote en ese torbellino vertiginoso que te tiene totalmente atrapado.

Aquí, justo aquí es cuando comienza tu paranoia.

Escuchas voces, estas se burlan de ti. Recuerdas tu infancia y los monitos animados y como en ellos siempre aparecía un ángel en un hombro y un diablo en el otro… pero, ¿donde esta ese maldito ángel ahora que lo necesitas con toda tu alma? ¿Dónde esta ahora que lo único que quieres es un poco de esperanza? Un poco de esa misma esperanza que tu mente va sepultando con malos pensamientos. Lo único que encuentras son dos diablos y pronto aparecerán más y tú lo sabes.

Y aquí cometes un error bastante estúpido, crees que la música te va a ayudar y aquí tienes tres opciones:

A) Escuchas canciones románticas llenas de esperanza y cosas bonitas, con esto los diablos de tus hombros se cagan de la risa por tu estupidez y cada cosa bella que escuchas o que te imaginas la destrozan. La pisotean, la ensucian con lo contaminado de tu mente. Cada cosa bella hace que aparezcan más malos pensamientos. Esto es definitivo: ESTAS LOCO.

B) Escuchas música romántica y melancólica, esta es la peor de tus opciones. Por un lado tienes la ternura de las canciones que envuelve a tu corazón, dejándote totalmente vulnerable y luego viene esa letra tristona que te manda a la mierda.

C) Escuchas música que te ayude a sacar tu ira y gastar energía, onda metal y cosas por el estilo. Este error es más lógico. Estas ya en un estado de frustración con tanta energía que solo quieres botarla. Pero no ocurre así. Ya te lo dije: ESTAS LOCO, y esto no tiene nada que ver con la música que escuches o la que no.

La locura sólo crece y conforme pasa el tiempo sigue creciendo de manera más fuerte. No sólo es un aumento cuantitativo, también es cualitativo.

Eso es lo malo de la anticipación. No tiene cura tu locura. Excepto por una, y sólo una: cuando llega el momento esperado. Sólo falta el desenlace. Es lo único que cura tu locura.

Y aquí estoy.

Esperando el desenlace.

Solo espero la cura para mi propia locura.

Así que te tengo una sola pregunta:

¿QUÉ ESPERAS?

Tenemos una guerra que pelear y no creas que mi paranoia me debilita, he aprendido a alimentarme de ella y mi ira crece…

¿Recuerdas?

“Tu sientes ira.

Yo siento ira.”

Esta es la hora de ver quien al vinal todavía respira.

Te espero maldito, te espero aquí y ahora. O donde tu quieras y cuando tu quieras.

Sólo hazme saber donde deseas morir y ahí estaré.

Mira mis ojos, maldito, y dime si miento.

Mira mis ojos y dime si me temblará la mano.

Mira mis ojos y di tu ultima oración.

Ahora te presento a tu nuevo enemigo: El reloj. Ahora no se dentendrá ni se demorará de más. Sólo te avisará cuando es tu hora.

Esa hora, esa hora maldito, esa hora es AHORA!!!

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